¿Es lo mismo publicitar un supermercado que una universidad?


Agosto 14 2017

Columna Pública

Álvaro Díaz Dávila Política 4 Comentarios

Por disposición de la Sunedu, la UTP Chiclayo ha suspendido sus procesos de admisión este año hasta que regularice su licencia de funcionamiento. Eso es un fuerte bajón que ha golpeado la imagen de una universidad que en poco tiempo se ha posicionado como una de las principales de esta ciudad y eso debido a su millonaria inversión en publicidad.

Y sobre esto justamente quiero dar mi opinión:

Hace unas semanas, la UTP Chiclayo lanzó un videoclip promocional (ver enlace al final del texto) que es descaradamente relajado y muestra el lado más superficial de la vida universitaria. Un 80% del vídeo muestra chicos bailando, revisando su celular, riendo, mirando a la cámara jactándose de su sensualidad y luego más baile (dicho sea de paso, la UTP no tiene ni una sola carrera que se relacione con la danza, la música o el arte).

Eso es preocupante, pero también puede servir como pretexto para debatir sobre ciertos temas: ¿La publicidad solo busca llamar la atención o también cumple un rol social?, ¿la publicidad debe generar ventas o también tiene que reflejar la razón de ser del producto?, ¿da igual publicitar un supermercado que una universidad?

Una de las cosas que se ha asegurado la UTP de comunicar es que en su universidad encontrarás “diversión”. Y no son los únicos ni los primeros. Hace unos años el eslogan de la UDCH era: “Donde estudio y también me divierto”. En los paneles publicitarios de la UCV se observa una constante asociación de la universidad con nuevos amigos o nuevas experiencias. No hay demasiadas promesas académicas, solo quieren dejar en claro que allí “la pasarás bien”. Es como si las estrategias de promoción quieren apelar únicamente a estimular las ganas de entretenimiento que, según varias universidades, anhelan los alumnos de los últimos años de secundaria. Pareciera que ciertas universidades están apuntando a chicos que no buscan necesariamente exigencia académica sino un estudio relajado, que no los agobie tanto y si es posible les permita hacer otras cosas, quizás trabajar. Yo sí considero preocupante que una universidad se ofrezca abiertamente como una institución fácil.

Es verdad que los comerciales de  han saturado los paneles y los avisos con puros clichés.  Es verdad que ya es cansado ver a los típicos estudiantes cogiendo sus cuadernos y mirando sonriente a la cámara mientras que el campus universitario está en el fondo, es verdad que la idea de superación ha sido manoseada hasta el cansancio y ya hace falta romper con ese molde para ofrecer la idea de otra manera. ¿Pero era necesario ir al otro extremo?, ¿o será que no hay mucho que prometer? Porque hay otra realidad que mencionar: el hecho de que cada vez los títulos universitarios valen menos. Entonces es como si fueran conscientes de que no hay nada diferenciador en su propuesta educativa y  dijeran: “Solo vas a conseguir un título universitario como cualquier otro”.

Estas inquietudes las compartí hace poco a través de las redes sociales y, entre respuestas a favor y en contra de la preocupación que plantee, alguien preguntó “¿Por qué haces tanto rollo?”… ¿Por qué? Bueno, para mí la educación es una necesidad seria y urgente. La actual crisis moral y política que atravesamos los peruanos se debe en gran medida por nuestra pésima educación. En ese sentido los colegios y universidades cumplen un rol importante. No solo ofrecen un servicio como cualquier otro sino que son agentes de cambio social, deben generar expectativas de superación, inspirar —tanto a los estudiantes como postulantes a querer ser mejores personas. Sin embargo, ¿qué propone el comercial? Propone evasión, distracción, diversión, relajo, despreocupación y un alejamiento de lo realmente importante. Porque si en la promesa publicitaria no hay ni por asomo nada vinculado a calidad educativa, ¿cómo y por qué esperar que lo hagan en la realidad?

No me extraña que se piense que estoy exagerando. Vivimos tan inmersos y bombardeados de publicidad que se nos hace difícil reconocer qué es pasable y qué puede ser objetable. Y eso tiene que ver con lo permisivo que somos con los anuncios. Pedimos que entretengan a toda costa. No soportamos mucho algo que parezca serio. Y para ello le pedimos a la publicidad que exagere, que sea divertida, tierna, excitante. Queremos que todo se publicite como un comercial de Coca Cola. El precio de eso es que cada vez hay una mayor distancia entre lo que la publicidad muestra y la realidad.

De una universidad se espera contenido, sustento, formación, compromiso, ¿pero qué hay de eso en el comercial de la UTP? Pues nada. Y ante esto creo que es importante que uno pueda dar su opinión. Creo que no es nada conveniente que la gente viva adormecida e indiferente frente a los estímulos mediáticos. Creo que es necesario decir lo que piensas, porque para que la gente pueda tomar una decisión necesita tener diferentes puntos de vista. ¿Se imaginan cómo sería la sociedad si nos quedáramos callados y solo recibiéramos lo que la publicidad intenta vendernos? 

 

Puedes ver el video en el siguiente enlace: https://youtu.be/dFQqErHW91A.

Comentarios

Cayo Saldarriaga
Agosto 15 11:18:39, 2017
No es lo mismo. Lo de UTP es lamentable por diferentes razones. 1. Tener un concepto a nivel nacional que habla de "desaprender" y localmente dejarlo de lado para darle rienda suelta a la creatividad con su "VIVE UTP". 2. Poner a bailar a los chicos. 3. No tener licencia de funcionamiento. 4. Hacer leña del árbol caído cuando a USAT le cerraron 3 carreras de pregrado, montar paneles de traslado externo y luego tener que retirar todo porque SUNEDU les exigió cerrar su proceso de admisión dejando mucha gente en el aire. 5. Poner a bailar a los chicos. ¿La pregunta es... por qué ponen a crear mensajes a profesionales sin foco estratégico? La responsabilidad directa de la reputación de una marca es del cliente, el creativo, publicista, comunicador o lo que fuere puede proponer cualquier cosa, pero cuando una idea con alto riesgo de imagen se gesta desde adentro la cabeza que tiene que rodar tiene nombre y apellido.
Álvaro Díaz
Agosto 15 14:05:12, 2017
Gracias Cayo por tus comentarios. Estoy de acuerdo contigo. En especial, me has pecho pensar sobre la discordancia de su estrategia a nivel nacional y el video local. Será solo un descuido?, o será que piensan que los chiclayanos necesitan poco contenido pero sí más baile y diversión?. En ese sentido el video sería un menosprecio o una subestimación a sus clientes.
Cesar
Agosto 16 12:42:25, 2017
Como dicen por México, "Estás viendo que la perra es floja y encima le pones tapete" . Lamentablemente en nuestro Chiclayo, las ganas de estudiar y esforzarse de nuestros muchachos no abundan y encima les ponen un video donde todo es diversión. Si se quieren divertir un padre de familia no debe invertir para mandarlo a la universidad. El mensaje es totalmente incorrecto. Y como bien mencionas los grandes problemas de la sociedad peruana y chiclayana en particular pasan por la pobre educación que se imparte. Esperemos que esto haga reflexionar a sus autoridades y sean más creativos al momento de preparar su publicidad. Las universidades son como las malas peliculas y productos, mientras más publicidad le invierten peores son.
Alumno Utepino
Agosto 16 22:47:41, 2017
En sí la publicidad no muestra todo lo que hacemos en UTP, el esfuerzo que ponemos nosotros, los alumnos, para salir adelante. La publicidad solo indica las formas de celebrar, divertirse por decirlo así, luego de un examen final, por la llegada de nuevos cachimbos, o trabajo que se tenga, además que sirve para unirnos entre todas los jovenes de las carreras existentes. Me esfuerzo y a lo largo de todos estos años que llevo estudiando en UTP he tenido buenos docentes que te apoyan y te guían en el proceso de aprendizaje continuo. Es buena la UTP, pero creo que le falta mejorar en ciertos aspectos, y gracias por su "crítica" que puede ser constructiva. Saludos. Un Alumno Utepino.

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