La magia de The Flaming Lips


Abril 24 2017

Conciertero

Antor Saldaña Cultura y Ocio 0 Comentarios

Era uno de esos conciertos que reúne a adolescentes, jóvenes y adultos. Era un concierto distinto, un concierto en New York… era The Flaming Lips. Antes de que iniciara el show de la enigmática banda estadounidense, formada en 1983, uno podía presentir que estaba por vivir algo para recordar siempre.

Con 56 años de edad, Wayne Coyne (vocalista de la banda) sigue liderando conciertos llenos de magia, criaturas inflables, unicornios de tamaño natural, vestimentas peludas, bolas gigantes de discoteca y más confeti que en un desfile. Y en este tour alucinante por Estados Unidos presenta, además de sus clásicos, su décimo cuarto (14°) álbum de estudio: Oczy Mlody.

No era una alucinación psicodélica, pero entrar en el mundo musical de Wayne Coyne y The Flaming Lips estaba bastante cerca. El famoso grupo de rock alternativo llevó su fiesta de ensueño al Terminal 5 de Nueva York y demostró una vez más que la magia de la música en vivo aún puede liberar a miles de personas en estos tiempos problemáticos y violentos.

Coyne, líder de espíritu libre y cabellera loca, se llenó de energía para dirigir la banda a través de canciones de su catálogo profundo y salvaje. Abrieron el concierto con Race for the Prize de 1999. Desde el primer segundo podías sentirte atrapado en ese viaje musical, con enormes pelotas multicolores y cargas de confeti que hacían de la atmósfera algo inspirada en la imaginación de Willy Wonka. La siguiente canción en sonar fue Yoshimi Battles the Pink Robots, conocido tema que expandió la energía de un local con todas las entradas vendidas.

En una entrevista, Coyne había mencionado que tienen un unicornio ridículo de plástico que viene con luces. En ese momento no estaba seguro de qué lugares apoyarían su propuesta de usarlo en el escenario, pero esa noche el unicornio brilló tanto como algunos de los trajes vistos en el público. Wayne Coyne cabalgó valientemente en el unicornio durante There Should Be Unicorns ante 3000 personas, aproximadamente.

Después de una actuación de ensueño con una de sus nuevas canciones: How??  y con What is the Light? de 1999, Coyne volvió a aparecer dentro de una bola transparente inflada. Una vez adentro caminó por encima del público hasta la parte trasera del local, donde dos hongos inflables lo esperaban para darle la bienvenida, mientras la banda empezaba a tocar el famoso Space Oddity de David Bowie.

El grupo de Oklahoma seguía sacando viejos temas de su místico catálogo como Are You a Hypnotist?, The W.A.N.D. y A Spoonful Weighs a Ton. Con estas canciones el concierto de The Flaming Lips parecía haber llegado a su fin. Pero la banda volvió al escenario para tocar una última canción: Do You Realize??, una de las más amadas por sus seguidores. Y justo ahí, el paseo mágico había terminado.

Fueron un total de 14 canciones las que regaló la banda aquella noche. Si hay algo que me llevé de esa increíble experiencia, es que The Flaming Lips siguen siendo uno de los actos más entretenidos y liberadores que se puede vivir con la música.

 

Foto: Antor Saldaña.


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