En música… Chiclayo no se queda


Diciembre 07 2016

Conciertero

Antor Saldaña Cultura y Ocio 0 Comentarios

Eran cerca de las 10:45 p. m. cuando Rockoto subió al escenario para iniciar el tan esperado Festival Chiclayo No Se Queda. La banda chiclayana de rock funk acababa de participar en una exitosa gira nacional gracias a quedar entre los finalistas del Festival Claro.

“Es un honor para nosotros tocar en la ciudad donde crecimos, la ciudad donde comenzamos como grupo”, reveló el vocalista Javier Moscoso. La presentación de Rockoto estuvo llena de potencia, energía y autenticidad. El grupo demostró en el escenario por qué son musicalmente referentes de Chiclayo en la actualidad.

Pero para ser sincero, la mayoría de personas había llegado al rinconcito parrillero del Jockey Club con ganas de escuchar reggae. Así que, aproximadamente a las 11:40 p. m., comenzó a tocar Shakana Sub System, banda trujillana de reggae que expresó su orgullo por poder representar a la escena de su ciudad en el festival.

Los trujillanos demostraron dominio escénico, una buena interacción con el público y tocaron canciones que definitivamente crearon la atmósfera adecuada para un festival que fue concebido para celebrar el género que tiene como mayor referente a Bob Marley.

Inmediatamente, subió al escenario una de los grupos más esperados y los responsables de que el festival sea posible: Dr. Changó. La banda de reggae chiclayana atraviesa por un crecimiento innegable y el público lo corroboró coreando sus canciones y bailando. No quedaba duda de que se están ganando el cariño de los lambayecanos.

Algunos de los temas que Dr. Changó compartió fueron Nada, Ayahuasca, Peregrino, ¿Qué pasa?, Caminando contento, entre otros que lograron contagiar a los asistentes y fueron el mejor preámbulo para recibir a la banda estelar: Laguna Pai.

La banda de reggae más representativa del Perú inició su presentación cerca de las 2 a. m. Los limeños debieron sentir lo que yo y, seguramente, otros asistentes también percibieron: había mucho espacio entre el escenario y la primera fila, faltaba más proximidad y llenar por completo el sector preferencial.

“La gente de adelante, ¿tendría problemas si los de atrás pasan acá?”, preguntó Mariano Palacios y recibió un “no” al unísono. Inmediatamente la zona “Somos pocos” cambió a “Somos todos” y la noche pareció lagrimear con el gesto a través de una llovizna que acentuó la atmósfera de confraternidad que caracteriza a los conciertos de reggae.

Fueron en total 12 temas los que tocaron. Me encantó saltar por primera vez en un concierto en Chiclayo y no porque alguien más lo hiciera, no porque la banda lo pidiera, sino porque me nació, porque la emoción se sintió y era preciso compartirla. En ese momento supe que algo está cambiando en esta ciudad, descubrí que con esfuerzo y el apoyo real de los amantes de la música… Chiclayo no se queda.

 

Foto: Mery Del Carpio.

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